sábado, 7 de septiembre de 2013

El fin de la epidemia de obesidad, según Michael Gard

En los últimos años la obesidad ha sido proclamada por las autoridades políticas como la mayor amenaza sobre la salud. Sin embargo, cada vez más investigaciones ponen de relieve que solo los obesos grado II y III pueden ser objeto de esta amenaza. A pesar de las predicciones apocalípticas de las instituciones sanitarias, sobre que el aumento de los niveles de obesidad podría conducir a una crisis de salud global, la crisis no se ha materializado. Por este motivo, una serie de autores son críticos con estos discursos alarmistas. Entre estos autores se encuentra, Michael Gard, profesor de la universidad australiana de Southern Cross e investigador escéptico con la designación de la obesidad como una epidemia. Gard escribió en el año 2005 junto con Jan Wrihgt, The obesity epidemic. Science, morality and ideology, obra crítica sobre la ausencia de evidencia científica sobre la denominación de la obesidad como una epidemia de salud pública. Ya entonces Gard y Wright pronosticaron que la obesidad no aumentaría a nivel mundial y así ha ocurrido. De esta forma, en la actualidad Gard sostiene que hemos entrado en una nueva y quizás terminal fase del debate sobre la obesidad.
Estas argumentaciones las defiende Gard en su obra, The end ofde obesity epidemic. Gard muestra como la evidencia científica sugiere que las tasas de obesidad se están estabilizando en las sociedades occidentales y la esperanza de vida sigue aumentando en consonancia con el aumento de las tasas de obesidad. Recordemos que este es también el caso de España como muestra la última Encuesta Nacional de Salud realizada en el año 2012.
Gard muestra como la ciencia de la obesidad sigue teniendo grandes incertidumbres siendo imposible establecer la "verdad" sobre la etiología, diagnóstico y tratamiento con el fin de establecer un objetivo sobre el que basar las políticas de salud pública. Su conclusión, poderosa e ineludible, es que ahora hay que marcar el fin de la epidemia de obesidad. ¿El motivo? Esta denominación tiene una carga moral e ideológica sin base en la evidencia que esta favoreciendo relaciones problemáticas con la alimentación en gran parte de la población mundial.
La obra de Gard, está llena de datos y referencias que nos hacen reflexionar sobre el tratamiento institucional y social de la obesidad. Desde un punto de vista escéptico, la obra de Gard ofrece una anatomía sin precedentes de la obesidad como un problema científico, político y cultural. Es una lectura esencial para cualquier persona con un interés en la ciencia, la sociología y la antropología de la salud y la obesidad.
Os dejo un enlace a YouTube donde Michael Gard explica brevemente su trabajo académico http://www.youtube.com/watch?v=Z3WaUOTfs4s
 
 

lunes, 15 de julio de 2013

Cerveza, vino y su influencia sobre la adiposidad abdominal


La llegada del verano predispone a las comidas fuera de casa. Es época de vacaciones, reuniones con amigos y familiares que suelen terminar en una fiesta gastronómica. En las comidas de verano la cerveza es la bebida estrella. Su carácter refrescante y su ayuda a la hidratación (98% de su contenido es agua) favorecen su consumo. Pero también es conocido que en vacaciones y en el verano se puede aumentar de peso con facilidad. Pero más allá de conductas socialmente vinculadas a la época estival, ¿existe relación entre la cerveza y el aumento del peso?, ¿ existen vinculaciones entre el consumo de alcohol y los desordenes alimentarios? La respuesta es si.
 
 
La ingesta continua de alcohol está relacionada con la obesidad abdominal según las conclusiones de diferentes estudios publicados en el 'European Journal of Clinical Nutrition'. Los resultados de estas investigaciones sugieren que el consumo de alcohol a lo largo de la vida favorece la adiposidad abdominal con aumento del perímetro de la cintura. Además, en los hombres, provoca obesidad general con aumento del Índice de Masa Corporal (IMC).
 
Entre estas investigaciones destaca la realizada durante nueve años por un grupo de trabajo que recogió una muestra de 258.177 individuos de entre 25 y 70 años, procedentes de Francia, Italia, Grecia, Holanda, Alemania, Suecia, Noruega, Reino Unido y España. El estudio analiza el consumo de alcohol en una amplia muestra de personas adultas de diferentes regiones europeas y examina el papel de la exposición durante largo tiempo al alcohol en la obesidad abdominal y general. No obstante, el estudio señala que los mayores incrementos del perímetro de la cintura se observan en consumos altos de alcohol, por lo que no desaconseja un consumo moderado.


En el estudio se analizó también los efectos que tenían la cerveza y el vino en la formación de adiposidad. Así, reveló que la ingesta de la cerveza favorece la formación de adiposidad abdominal en mayor mediad. Además, la investigación reveló que los hombres que consumen más cerveza presentan más riesgos (en un 75%) que los que beben vino (25%). De esta manera, los hombres que consumen más de tres vasos de cerveza incrementan (50%) sus posibilidades de tener obesidad abdominal. Por su parte, las mujeres que beben entre uno o dos vasos de cerveza diarios a lo largo de la vida tienen un riesgo ligeramente mayor de desarrollar obesidad abdominal que las que no consumen cerveza. Con respecto al vino, las mujeres que toman tres o más vasos tienen más posibilidades (60%) de padecer sobrepeso abdominal que las que no beben vino. Mientras que, en hombres, este riesgo se sitúa en el 28 por ciento.
Por otro lado, existen investigaciones que sugieren que la gente que tiene historial de alcoholismo puede estar cambiando su adicción a las bebidas por comida con altos niveles de calorías. Un estudio realizado en la Universidad Washington, señala que tanto las bebidas alcohólicas como los atracones de comida “basura”, estimulan las mismas partes del cerebro. La gente con una predisposición genética al alcoholismo está remplazando el alcohol por comida, principalmente las mujeres.  En el estudio se compararon la adicción y la tendencia a la obesidad en una investigación realizado en los años noventas y con otra realizada en los años 2001 y 2002. Cerca de 80 mil personas participaron en los dos estudios. Los resultados encontraron que en los años 2001 y 2002, las mujeres con un historial de alcoholismo fueron 49% más propensas a padecer obesidad, que aquellas que no tuvieron la predisposición al alcohol. Lo mismo ocurrió en los hombres, pero en un menor grado. Los investigadores sugieren que la predisposición genética del alcoholismo y la obesidad podrían deberse a cambios en los hábitos alimentarios, como un mayor consumo de comida “basura”.
 
 Aunque conviene recordar que el abuso de cerveza o vino conlleva perjuicios para la salud, derivados del alcohol y el alto contenido calórico, también hay que tener en cuenta, que el consumo responsable de cerveza y vino también producen efectos positivos sobre nuestra salud.
 

 

 

 

viernes, 7 de junio de 2013

Relación entre obesidad y sueño, dormir bien adelgaza


La cantidad y calidad de las horas de sueño de una persona influyen en su salud. Esta es una afirmación socialmente conocida y científicamente evidenciada. La alteración de los ritmos circadianos, especialmente en la infancia, podría favorecer la aparición del sobrepeso. Y a la inversa, la obesidad incrementa el riesgo de sufrir trastornos del sueño, como el insomnio, los ronquidos o la apnea. Es la conclusión a la que llegan los miembros del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) de España.
En los últimos años han aumentado los estudios que relacionan el sueño y la obesidad. La regulación hormonal del sueño y el apetito son el foco de estudio, hormonas como la leptina y la grelina están implicadas. Un reciente estudio de la Universidad de Stanford (EE UU) sugiere que las personas que duermen menos de 5 horas, comparado con aquellas que duermen 8 horas, producen mayores niveles de grelina y descenso en los de leptina. La consecuencia más importante de estas alteraciones neuroendocrinas es el aumento del apetito, especialmente por alimentos hipercalóricos y ricos en hidratos de carbono, para intentar sustituir la energía que no se recuperó por la falta de un sueño reparador. Y esto acaba provocando una sobrealimentación y, en último término, ganancia de peso.
Pero también la calidad del sueño influye en la regulación hormonal de la grelina y la leptina. Un estudio liderado por el Dr. Harsch comparó los niveles séricos de grelina y leptina en pacientes obesos con síndrome de apnea con  pacientes obesos sin síndrome de apnea. Observaron que los pacientes con problemas respiratorios durante el sueño (ejemplo: personas que roncan) tenían valores basales mayores de grelina y leptina que los de los controles obesos. Este estudio sugiere que los niveles de leptina y grelina no dependen sólo de la cantidad de sueño sino también de la calidad.
 

 
En los próximos años los estudios sobre sueño y obesidad aumentarán. El papel de la leptina sobre la obesidad ya ha sido destacado por Friedman y Coleman. Por lo tanto, en los estudios sobre obesidad la variable sueño tendrá que ser estudiada con mayor atención. Ya que, dormir bien es saludable, y según la evidencia científica, también adelgaza.