viernes, 15 de marzo de 2013

Las mujeres españolas, los niños y los mayores de 74 años están más delgados que hace seis años según la ENS 2012


El titular de este post puede parecer falso pero les aseguro que es real. Ayer se presentó por parte del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, la Encuesta Nacional de Salud 2012 (ENS). La anterior encuesta se realizó en el año 2006, por lo tanto, ha transcurrido un periodo de seis años entre encuestas, circunstancia esta que no sucedía desde el primer intervalo entre los años 1987 y 1993. Por este motivo los resultados de este estudio se esperaban con interés por investigadores, instituciones e industrias afines a la sanidad. La encuesta nacional de salud (ENS), valora tres grandes grupos de variables relacionadas con: el estado de salud de los ciudadanos, la utilización de los servicios sanitarios y los determinantes de la salud. En este último apartado uno de los ítems aborda el estado del Índice de Masa Corporal (IMC) de los españoles para, a partir de este dato, calcular la prevalencia de obesidad. Y este es el dato que quiero analizar en este post.


Según los resultados de la ENS 2012 la prevalencia de sobrepeso y obesidad en los adultos españoles es la mayor de la historia (53,7%). En la anterior ENS 2006 la prevalencia de la obesidad y el sobrepeso era del 52,4%, por lo tanto, el incremento en seis años ha sido sólo del 1,3%. Pero si focalizamos en el sexo de los españoles, podemos afirmar que la prevalencia de sobrepeso y obesidad entre las mujeres adultas españolas ha disminuido del 44,6% en 2006 al 44,2% en 2012. Por lo tanto, parece que el exceso de peso es cosa de hombres. Pero si leemos con detenimiento los datos podemos observar que tampoco de todos los hombres, pues el sobrepeso y la obesidad, es mayor en hombres entre 55-74 años siendo la prevalencia del 77,3%. Esto significa que tanto el resto de grupos de edad de hombres como todas las mujeres están más delgados que hace seis años. Sin embargo el titular del ministerio en su rueda de prensa es “los españoles están más gordos que nunca”.
 
La obesidad infantil se merece un análisis diferenciado. Durante la última década hemos escuchado y leído numerosa información institucional y científica advirtiéndonos de la creciente epidemia de obesidad infantil. Como ya he manifestado en otras ocasiones, diferentes investigadores teníamos serias dudas sobre esta cuestión. Especialmente desde la aparición en 2012 de los resultados del estudio ALADINO, en cuyas conclusiones se sugería que la prevalencia de obesidad infantil no había aumento en los últimos once años, periodo transcurrido entre los estudios EnKid (1998-2000) y Aladino (2010-2011).
En otro orden, estudios recientes también apoyan la conclusión de la ENS 2012, en cuanto a la disminución o estancamiento de la prevalencia de sobrepeso y obesidad en la población mayor de 74 años. Un estudio realizado por el reputado investigador Juan Luís Gutiérrez-Fisac, titulado “Trends in obesity and abdominal obesity in the older adult populationof Spain (2000-2010)" y publicado en la revista “Obesity Facts” en el mes de febrero de 2013, pone de manifiesto que la prevalencia de sobrepeso y obesidad en la población española mayor de 65 años no ha aumentado en el periodo 2000-2010.
 
Concluyendo podemos decir que según los datos emanados de la evidencia científica la epidemia de obesidad en España parece más bien una “epidemia moral” o, en cualquier caso, una epidemia que afecta sólo a hombres entre 55 y 74 años. Sin  embargo, la carga moral del mensaje sobre el aumento de obesidad en España, si afecta a más población sobre todo a mujeres y niños de cualquier edad. Curiosamente estos son los dos grupos sociales que mayor presión institucional y mediática reciben para controlar su peso corporal. Los profesionales sanitarios debemos reflexionar sobre este particular para no favorecer procesos de estigmatización sobretodo en niños y mujeres. En promoción de la salud debemos fomentar actitudes positivas y no el miedo, de otra manera, podríamos estar fomentando una medicina persecutoria como la describe el Dr. Alvarez-Dardet.

domingo, 3 de marzo de 2013

Salud persecutoria, iatrogenia y miedo en la promoción de la salud




Autores como el Dr. Carlos Álvarez-Dardet, catedrático de salud pública de la Universidad de Alicante, opinan que la salud pública se está convirtiendo en un proceso persecutorio sobre la salud, lo que él llama salud persecutoria. Recientemente en las III Jornadas de Comunicación y Salud de la Universidad Miguel Hernández de Elche, el Dr. Álvarez-Dardet, comentaba que una de las consecuencias del excesivo control sobre la salud que estamos viviendo es la aparición de expansiones temporales de la noción de iatrogenia. Ya no solo pueden aparecer efectos secundarios del tratamiento de enfermedades reales sino que aparece la iatrogenia virtual.

 
Las instituciones sanitarias no solo diagnostican y tratan enfermedades, cada vez más diagnostican y tratan riesgos. Como quiera que los riesgos no siempre ocurren, nos encontramos en una nueva situación en la práctica médica, que incluye los efectos secundarios adversos del diagnostico y del tratamiento preventivo de enfermedades que nunca ocurrirían. El contrato implícito en la relación médico-paciente se establecía clásicamente después de una petición de ayuda demandada explícitamente por parte del enfermo (autonomía), bajo la aceptación de los principios de beneficencia y no-maleficencia, tres de los cuatro principios de la bioética. Sin embargo, una gran parte de la demanda sanitaria en la actualidad es inducida por la medicalización de los futuros y la medicina del riesgo, circunstancia que claramente afecta a la autonomía de los pacientes. El hecho de que los médicos diagnostiquen y traten riesgos virtualiza la noción de beneficencia. Si alguien después de haber sido tratado para reducir los niveles de colesterol e hipertensión no desarrolla infarto. ¿Puede este hecho ser atribuido con certeza a la acción médica en este caso concreto? Los médicos en la actualidad obtienen crédito de prevenir dolencias que nunca ocurrirían. Lo mismo sucede con los límites del principio de no-maleficencia ¿Son admisibles los efectos secundarios del diagnostico y el tratamiento de las enfermedades que no ocurrirán? ¿El nivel de daño físico, mental o económico debe ser el mismo para diagnosticar y tratar riesgos que para diagnosticar y tratar enfermedades?
 

Lo anteriormente expuesto tiene su claro ejemplo en la prevención de los posibles riesgos para la salud que supone el sobrepeso. Cada vez son más los autores críticos con este tema. Sólo las personas con obesidad mórbida (grado II y III) han sido identificados como pacientes de riesgo. Sin embargo, las instituciones sanitarias en materia de salud pública lideran costosas campañas de prevención del sobrepeso y la obesidad. La autonomía, la beneficencia, no maleficencia como principios bioéticos están menoscabados en estas campañas de salud pública. La promoción de la salud basada en el temor a enfermar y en la medicalización de la salud se muestra no sólo insuficiente, sino que puede presentar también carencias bioéticas, especialmente cuando pueden favorecer procesos de estigmatización y exclusión social.
 

A continuación os dejo un video donde el Dr. Mario Alonso Puig habla de los efectos negativos del miedo para el organismo humano.
 
 
                               
                                                              

sábado, 23 de febrero de 2013

La importancia de la grasa para controlar la obesidad

La leptina es la hormona producida por la grasa que actúa sobre el hipotálamo, en el cerebro, para regular la ingesta de alimento, el gasto energético y la cantidad de grasa que se acumula. Si la leptina falta en el organismo se favorece la obesidad. Hace pocas semanas los investigadores Coleman y Friedman recibieron el premio de investigación otorgado por el BBVA por este descubrimientos.  En su investigación comprobaron que la leptina actúa sobre los centros cerebrales que regulan el apetito. De esta forma, estos investigadores afirman que la causa principal por la que la gente engorda es una química cerebral alterada. La leptina reduce el apetito para que una persona no siga engordando pero si la dieta es pobre en acidos grasos los niveles de leptina serán bajos y se produce el efecto contrario. Por lo tanto, son contraproducentes las dietas que disminuyan de manera drástica el consumo de grasa.
 
En cuanto al tratamiento de la obesidad estos investigadores abogan por las pérdidas de peso moderadas ya que el objetivo no tiene que ser que todo el que esté obeso adelgace, sino mejorar su salud. Por lo tanto, manifiestan que sólo se debe tratar la obesidad cuando existen otras enfermedades, pues todos los obesos no son enfermos. Investigadores españoles como el catedrático de salud pública Dr. Carlos Álvarez también cree que tratamos en la actualidad a muchos pacientes por el riesgo a padecer enfermedades pero sin estar enfermos. Es decir, la salud pública se ha convertido en una salud persecutoria de los riesgos y tratamos a pacientes que nunca enfermarían.
 
La medicina preventiva ha ido cambiando de paradigma, desde la prevención de enfermedades epidémicas a la prevención de enfermedades que no se producirán. Se ha pasado de tratar enfermos a tratar a personas sanas para que no enfermen. ¿Podríamos estar realizando una iatrogénia por la obsesión de controlar todos los riesgos? ¿Qué causa más enfermos la obesidad o el tratamiento para controlar el peso por el miedo al riesgo? Es evidente que las investigaciones sobre obesidad y las medidas preventivas en salud pública deben tener estas cuestiones en cuenta.